Fue sin dudas el discurso más crudo y emotivo que pueda recordarse en el Senado: la despedida de Esteban Bullrich, a través de la aplicación con la que se hace entender y en el que trató de dejar un mensaje de unidad: “ya probamos con la grieta y acá estamos”. “Esta Argentina es la resultante de nuestra incapacidad de encontrar soluciones comunes a los problemas”. Bullrich, quien padece ELA, desechó la posibilidad de continuar ejerciendo sus funciones de manera remota. “Créanme que es mucho más lo que nos une que lo que nos divide, solo se requiere vencer prejuicios, hacer silencio y escuchar al otro. Este proyecto no es de nadie, es de todos, porque en política las buenas ideas no tienen dueños, tienen beneficiarios”, dijo y agregó: “porque como dijera Borges, nadie es la patria, pero todos lo somos”. “El diálogo no puede ser sólo táctica, convencimiento y competencia. La lógica transaccional en la que negociar es solamente un cálculo contable nos despoja de sentido y nos convierte en meros mercaderes políticos que dejan de mirar el bien común”, sostuvo. Reconoció que “esa falta de diálogo trasciende estas paredes. Vivimos en un país enfocado en la grieta y en el debate violento, un país en el que la gente escapa de la política, la desprecia y la condena”. “Nuestro país clama por consensos. La pobreza, la falta de desarrollo, los jóvenes que se van del país, la catástrofe educativa y la continua y prolongada postergación de nuestros sueños producida por un estancamiento del que somos culpables los políticos, nos obliga a gobernar diferente”, advirtió. Para Bullrich, “todos hemos sido culpables de gobernar con tapones en los oídos, no hay más tiempo para eso”, dijo, y llamó a “encontrar puntos de equilibrio donde asentar las bases del país que queremos ser. Quizás así podamos evitar el desastre”.
Emotiva despedida en el Senado: “Nuestro país clama por consensos”
Esteban Bullrich renunció a la banca y llamó a superar la grieta y a recuperar el diálogo sincero.